El Mundial de 2026 será un evento sin precedentes para México. No solo porque el país se convertirá en el primer anfitrión en la historia en recibir tres Copas del Mundo, sino porque la magnitud del torneo —por número de equipos, partidos y visitantes— generará transformaciones profundas en infraestructura, turismo y economía nacional.
Una derrama económica histórica
Diversos análisis estiman una derrama aproximada de 3,000 millones de dólares, impulsada principalmente por turismo, hospedaje, consumo y transporte. Con la llegada proyectada de más de cinco millones de visitantes, México vivirá uno de los picos turísticos más importantes del siglo.
Los sectores más beneficiados serán:
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Hotelería y hospedaje (incremento de ocupación por encima del 90% en ciudades sede)
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Servicios turísticos: tours, museos, experiencias locales
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Restaurantes y entretenimiento
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Transporte aéreo y terrestre
Inversión en ciudades sede
Las tres ciudades mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— han recibido inversiones históricas para adecuar estadios, mejorar vialidades y fortalecer la infraestructura turística.
Entre los proyectos clave se encuentran:
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Modernización de aeropuertos
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Ampliaciones en transporte público
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Mejoras urbanas alrededor de los estadios
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Aumento en la capacidad hotelera
Impacto social y cultural
Más allá de la infraestructura, el Mundial traerá un renovado sentido de identidad nacional. México se convertirá nuevamente en escaparate mundial, proyectando su cultura, gastronomía, arquitectura y hospitalidad.