El Mundial 2026 representa una oportunidad económica gigante para México, pero también conlleva retos importantes. Como en todo megaproyecto, el país enfrenta un equilibrio entre promesas de crecimiento y posibles riesgos financieros o logísticos.
Los beneficios: crecimiento, turismo y legado
Entre los principales beneficios destacan:
-
Impulso turístico sin precedentes
-
Fortalecimiento de la marca país ante audiencias globales
-
Creación de empleos temporales y permanentes
-
Modernización de infraestructura que permanecerá años después del torneo
El turismo deportivo, particularmente, promete dejar cifras récord en gasto promedio por visitante, estadías largas y consumo local.
Los riesgos: inflación, gasto público y saturación
Dentro de los retos a considerar se encuentran:
-
Aumento en precios de hospedaje y transporte durante el torneo
-
Presión sobre servicios públicos en ciudades sede
-
Posibles sobrecostos en obras urbanas y mantenimiento
-
Riesgo de desigualdad en la distribución de beneficios económicos
Uno de los puntos más señalados por analistas es la necesidad de garantizar que el gasto público se traduzca en beneficios duraderos, no temporales.
Un legado que depende de la planeación
El Mundial puede dejar un legado positivo si se gestionan adecuadamente las inversiones, la infraestructura y el turismo. México debe apuntar a un escenario donde la Copa del Mundo impulse crecimiento sostenido, conectividad y desarrollo urbano más allá del evento.